Desde que anunciase que dejaba la dirección de Amazon a principios de este año, Bezos se ha vuelto una persona más pública y relajada. También ha aprendido algo que no practicó en exceso en los años previos: la filantropía. A Bezos se le reprochaba ser el milmillonario menos caritativo de los grandes, algo que quedó más en evidencia tras su divorcio en 2019 de Mackenzie Scott. Scott recibió 35.000 millones de euros en acciones de Amazon, el 4% de la compañía, e inmediatamente puso en marcha fundaciones y mecanismos para donar como mínimo la mitad de esa cantidad: el giving pledge que postulan los también milmillonarios Bill Gates y Warren Buffett, y que pide a los más afortunados que devuelvan a la sociedad parte de lo que le han extraído.
Tras Amazon, Bezos ha puesto en marcha varias iniciativas milmillonarias centradas principalmente en la biodiversidad y la lucha contra el cambio climático [según sus propios resultados, Amazon produjo en 2020 una huella de carbono equivalente a quemar 140 millones de barriles de petróleo], casi todas alrededor del Bezos Earth Fund (Fondo Bezos para la Tierra), que pretende gastar más de 10.000 millones de dólares durante esta década en financiar organizaciones que intentan salvar el planeta antes de que sea inhabitable. Con mayor presencia en cumbres como la del clima, donde departió, entre otros, con activistas royal del calibre del príncipe Carlos de Inglaterra.
Y, sobre todo, se ha centrado en su otro sueño, Blue Origin, la empresa que aspira a la conquista privada del espacio en competencia con el Space X de Elon Musk. De hecho, tras abandonar finalmente su despacho de Amazon a principios de julio, Bezos dio un paso para ilustrar su nueva vida: irse al espacio, en uno de sus propios cohetes, junto a su hermano.
Bezos señaló que aquel viaje había sido “un minúsculo paso” en sus planes, parafraseando a Neil Armstrong, y que su idea para Blue Origin va mucho más allá del turismo espacial: el fundador de Amazon quiere dedicar el resto de su vida a crear el futuro de la Humanidad. Según él, uno en el que viviremos en colonias espaciales, no en planetas terraformados. Mientras, su gran competidor en ese área, Elon Musk, le ha superado en el ranking de hombres más ricos del planeta. No es algo que a Bezos, con una fortuna personal estimada en más de 175.000 millones de euros, parezca preocuparle.
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